El humo de tabaco en espacios cerrados es inhalado por todos  y tanto los  fumadores como los no fumadores están expuestos  a sus efectos nocivos. En el humo del tabaco hay aproximadamente unos 4000 productos químicos conocidos, se sabe que 250 son nocivos y más de 50 son cancerígenos;  el 15% del humo que desprende un cigarrillo lo aspira la persona que lo fuma, el 85% del humo queda en el ambiente, disperso por el aire, el fumador pasivo inhala involuntariamente las sustancias químicas, tanto tóxicas como cancerígenas como pueden ser: alquitrán, naftalina, arsénico, cloruro de vinilo, nitroxaminas, etc. propagadas por el humo que desprende la citada combustión.

Consecuencias de ser un fumador pasivo

Las consecuencias  en la salud  para un fumador pasivo  es causa de graves enfermedades cardiovasculares y respiratorias, entre ellas la cardiopatía coronaria, cáncer de pulmón,   cáncer de senos paranasales, enfermedades cardiacas, etc. y es muy peligroso en  niños, adolescentes, mujeres embarazadas,  (también  es fumador pasivo el feto de una mujer embarazada fumadora activa o pasiva),  de síndrome de muerte súbita en el lactante, y de bajo peso al nacer en el feto, de personas mayores y personas asmáticas que tienen problemas respiratorios.

Este tipo de consumo pasivo han llevado en Europa a aprobar unas leyes antitabaco que ya han  entrado en vigor  para proteger a las personas que están expuestas al humo  del tabaco sobre todo en lugares cerrados, bares, hospitales, colegios,  transportes y lugares públicos.

¿De que manera afecta el tabaco a la salud bucodental del fumador pasivo?

En la cavidad oral, aumenta el riesgo de melanosis gingival, caries (tanto en los dientes de leche como en los permanentes) también aumenta la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

El humo del tabaco daña las células epiteliales orales (las responsables de formar todas nuestras mucosas) e induce a la liberación de mediadores inflamatorios que pueden causar hiperplasia gingival (aumento del tamaño de las encías),
recesión gingival (encías retraídas) y pérdida de inserción clínica.

Con respecto a la enfermedad periodontal,  en año 2001 el American Journal of Public Health hacia un estudio en USA en el que las personas no fumadoras que estaban expuestas al humo que había en el ambiente, tenía más probalidades de desarrollar enfermedades periodontales que las que no estaban expuestas.

En el año 2011,  de nuevo el  American Journal of Public Health hacia  otro nuevo estudio en el que demostraba que las personas no fumadoras  que estaban expuestas al humo del tabaco de 1 a 25 horas a la semana,  incrementaba en un 29% el riesgo de padecer una peridodontitis grave.

En el año 2014,  en una revisión sistemática (artículos científicos integrativos ampliamente usados en disciplinas del área de la salud)  que incluía 13 estudios (9 clínicos y 4 in vitro),   se llegó a la conclusión que el humo del tabaco ambiental pone en peligro la salud oral y sistémica de los fumadores pasivos e incrementa la síntesis de citocinas proinflamatorias  (pequeñas sustancias químicas que se crean o que ayudan a producir una inflamación), de ahí que los biomarcadores de inflamación se muestren elevados en la saliva de los pacientes expuestos a dicho humo y que la expresión de las proteínas inflamatorias en el líquido crevicular gingival (líquido que se produce en pequeñas cantidades en el surco gingival que  rodea el cuello de un diente) esté aumentada. Desde el punto de vista clínico, la exposición al humo del tabaco en el ambiente,  sobre la salud periodontal,   requiere de más investigaciones.

Recientemente, el Journal of Periodontology ha publicado los resultados de un estudio transversal  (estudios diseñados para medir la prevalencia de una exposición y/o resultado en una población definida y en un punto específico de tiempo), en el que se que deduce que el humo del tabaco ambiente, aumenta el riesgo de padecer periodontitis  de manera individual, y que  incrementa en un 28% la probabilidad de desarrollar enfermedad periodontal  a las personas que están expuestas al humo ambiental del tabaco  con las que no están.

El hábito de fumar no solo es negativo para tu propia salud general y bucal, sino también para la de las personas que te rodean,  tu propia familia, etc., ellos  están sufriendo pasivamente los agentes tóxicos del tabaco.

El equipo del Centro Dental Internacional te aconseja una revisión odontológica con tu odontógo como mínimo una vez al año, es una medida preventiva que cada vez la gente se van concienciado más de ello, porque no hay que ir al dentista cuando sentimos dolor, eso es una alarma de que algo no funciona bien en nuestra boca y que se podría evitar con las revisiiones, la prevención  te ayuda a tener una boca sana, mantener una perfecta salud bucal, detectar posibles problemas  y evitar tratamientos invasivos.

 

 

 

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